El grupo de reflexión lleva ya cuatro años removiendo conciencias y compartiendo pensamientos de todo tipo y sobre cualquier asunto. Este obrar no habría llegado tan lejos si no tuviéramos una forma de funcionar basada en la horizontalidad, el respeto y la libertad de expresión.

En primer lugar, permitimos que toda persona que participa pueda expresar lo que piensa en plena libertad y animamos que así lo haga, sin miedo a represalias de ningún tipo. Solamente ponemos el límite a la libertad de expresión en que siempre se mantenga el máximo respeto al resto de integrantes del grupo.

Con el fin de garantizar un orden, una escucha activa, un respeto a la persona que habla y promover un pensamiento escudriñado y sopesado; seguimos un riguroso turno de palabra y damos un límite de tiempo a cada interlocutor.
También, hemos observado que la toma de palabra permite que las personas con menor iniciativa o más tímidas a la hora de expresar su opinión, puedan manifestar sus pensamientos y ser escuchadas por los demás. Además, para permitir una mayor diversidad de opiniones y evitar un monopolio del turno de palabra, damos prioridad a aquellas personas que piden el turno de palabra y que aún no han participado.

¿Y entonces cómo nos acordamos de todo lo que tenemos que decir en nuestro turno, y encima con un tiempo limitado?
A las mentes reflexivas del grupo nos gusta tomar notas de lo que otras personas van diciendo, y también escribimos y preparamos lo siguiente que vamos a aportar cuando llegue nuestro turno. De esta manera, no interrumpimos a las demás y pensamos mejor nuestra intervención.
Otra cosa que nos gusta hacer es leer textos, libros o recopilar todo tipo de materiales que tengan que ver con el tema a tratar; para compartirlos con el resto y así hacer más rica cada reflexión.

Al final de cada reflexión, hacemos una pequeña ronda en la cual cada participante puede expresar brevemente qué le ha parecido la reflexión y añadir alguna nota final. Después de esta ronda final, hacemos una votación para decidir próximo día y tema.

Por último, queremos resaltar que el grupo de reflexión no tiene como función dar charlas u organizar seminarios. No nos identificamos como expertos o maestros, sino más bien como aprendices y mentes inquietas, deseosas de compartir ideas y razonamientos con sus iguales. Por ello, animamos a cualquier persona a acudir y participar en el grupo de reflexión como una más, aunque no por ello se debe sentir obligada a participar.

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